Gabriela Liguori “CAREF: el sentido de su creación y su desarrollo actual”

Gabriela Liguori “CAREF: el sentido de su creación y su desarrollo actual”

 

 

CMI DDHH1

Palabras de Gabriela Liguori, coordinadora general de CAREF, expresadas en el marco de la charla realizada en el templo de la Primera iglesia Metodista en Argentina en Buenos Aires con motivo de la visita del Secretario General del CMI, Dr. Olav Fyske Tveit, y la presidenta del CMI para América Latina y Caribe, Rev. Gloria Ulloa, sobre la acción del Consejo Mundial de Iglesias y su ayuda a los organismos de derechos humanos en Argentina durante la última dictadura cívico-militar. 

 

Según su acta de constitución y organización CAREF fue creada en Buenos Aires el 8 de octubre de 1973 como Comisión Argentina para los Refugiados del Consejo Mundial de Iglesias. La IERP, IELU y la Iglesia Metodista fueron sus iglesias fundantes y junto al CMI declaraban en el acta que “inspiradas exclusivamente en consideraciones de carácter humanitario y social, proponen la constitución de una comisión argentina para atender las necesidades de los refugiados provenientes de la vecina República de Chile”.

 Pinochet había derrocado a Allende el 11 de septiembre de ese mismo año. Menos de un mes fue suficiente para que las Iglesias se articularan en sus niveles local y central para organizar una tarea mancomunada.

¿Por qué esto fue posible?

América Latina ya era un foco de atención prioritario en el seno de las Iglesias Evangélicas Históricas.

–      La década del 60, contexto de desarrollismo, concepción de la teoría de la dependencia y la teoría de la liberación. Fuerte arraigo comunitario y compromiso con los pobres.

–      La creación del ISEDET en 1969, espacio de formación teológica, de debate y reflexión que fue soporte de quienes cumplieron el rol de intelectuales orgánicos del ecumenismo en el movimiento de derechos humanos.

–      Las iglesias se encontraban preparadas para responder con acciones concretas de solidaridad al dolor de aquella época en nuestra región. Contribuyeron a fundar organismo de DDHH, impulsaron su financiación, lograron romper el cerco informativo de las autoridades militares y denunciaron la represión en foros internacionales (Piñero, MT).

CAREF fue uno de los organismos pioneros en este camino. En palabras de José de Luca: “CAREF fue el entrenamiento previo para las iglesias protestantes y la concientización de muchos pastores, obispos y laicos sobre lo que habría de venir (en Argentina). Fue desde la experiencia de los refugiados que recibimos información importante sobre el “modus operandi” de los genocidas. Con toda esa información, nuestras iglesias denunciaron la desaparición de personas y trabajaron en la defensa de los derechos humanos” (citado por Piñero, en Teología de la liberación y los derechos Humanos de J. de Luca).

La tarea de atención de refugiados no es solo un hecho del pasado, sino que une pasado y presente de la institución y del contexto histórico-social en el que se desarrolla. El Archivo de CAREF reúne más de 6000 expedientes de casos atendidos desde el año 1973 hasta 1985 y más. En la actualidad, nos encontramos trabajando para que dejen de ser papel sobre papel en cajas y se transformen en un aporte a los procesos de Memoria, Verdad y Justicia de Argentino y el resto de los países de la región. Son casos que pueden significar un aporte más a la demostración de las atrocidades que encerró el Plan Cóndor, por ejemplo.

………………………………………………………………………………………………………………………………………

Transcurrieron más de 40 años desde aquel hito histórico en lo que refiere a la tarea de las iglesias protestantes en la atención de los refugiados de la región. A pesar que el acta constitutiva señala que “el funcionamiento de esta comisión será temporario y durará tanto persista la emergencia que le dio origen”, CAREF trabaja con un dinamismo cada vez mayor, señal de que son las distintas emergencias y los distintos emergentes de la injusticia y la desigualdad en el mundo lo que hace que CAREF persista en su tarea.

A los refugiados de los años 70 y los 80 se sumaron otros provenientes especialmente de Colombia, un conflicto armado que perdura y que sigue expulsando población, obligándola a desplazarse. Es preciso seguir trabajando en este frente, actualizando las formas aprendidas de labor en pos de la solidaridad con los desarraigados sean ellos desplazados, refugiados, solicitantes de asilo.

 La migración siempre nos trae la geopolítica a la mesa. Cuando cayó el muro de Berlín llegaron los migrantes de Europa del Este, los conflictos étnicos y la devastación que se ocuparon de llevar adelante muchos países europeos en África produjo y producen miles de desplazados y refugiados que también llegan a nuestra región.

 Miles de vidas silenciadas en el mar y en el desierto, en el tránsito hacia la búsqueda de una vida mejor nos demuestran que cerrar fronteras, apartar al migrante, segregarlo o identificarlo como el indeseable o el criminal es violencia, es generar prácticas y normas de sometimiento que en muchos casos implica someter a personas (mujeres, niñas, hombres y niños) a la muerte. Detenciones, deportaciones masivas, muerte de miles de personas. Esto es una crisis humanitaria inusitada que expresa un emergente de nuestra época: la desigualdad exacerbada por los conflictos armados o económicos que expulsan a miles de personas a buscar una vida mejor porque sienten que ya “no tienen nada que perder”. Niñas/niños que migran solos pero no migran, huyen.

………………………………………………………………………………………………………………………………………

 En América Latina, en particular en el cono sur.

  • la política migratoria ha sido marcada por las lógicas de derechos humanos e integración regional que fueron ejes del rumbo político del país en la última década.
  • el Estado avanzó en la adopción de instrumentos internacionales de protección de refugiados y en consolidar una legislación propia basada en ese corpus normativo.

 Entonces, ¿cuál es el rol que nos toca asumir desde América Latina en este escenario global?

 –      Mostrar que otro paradigma de construcción de la política migratoria es posible y es sustentable.

–      Trabajar para que la migración resulte efectivamente un derecho. Esto implica políticas públicas acordes en el país que recibe y también políticas en el país de origen que permitan que la migración no se transforme en una “obligación” o una estrategia de supervivencia.

–      Asumir el compromiso de responder tan solidariamente como otros países lo hicieron, cuando eran nuestros nacionales los que se exiliaban. Tenemos marcos institucionales y normativos para desarrollar como organizaciones de la sociedad civil junto con los estados de la región y los organismos internacionales (Plan de Acción de Brasil).

–      Reconocer a la migración como un derecho humano inalienable en Argentina y en otros países de la región fue un logro colectivo que hizo propia una oportunidad política. Esa es una buena lección aprendida para tener en cuenta en otros países. Es necesario sostener y afianzar estas lógicas porque un retroceso nos vuelve al pensamiento único del migrante criminalizado por las propias normas que se le imponen.

 Ahora bien, nos toca entonces sostener esas palabras, afianzarlas y hacerlas realidad en la vida cotidiana de cada una de las personas refugiados o migrantes. Ese es nuestro horizonte hoy día.

 Desde CAREF entendemos que trabajar por los derechos de migrantes y refugiados es trabajar por una sociedad inclusiva, democrática y plural.  Trabajar por los derechos de migrantes y refugiados es trabajar por la vida, por la justicia y por la paz. Ese es, sigue siendo el compromiso de CAREF.

 ¡Gracias!

La reunión estuvo organizada por el Obispo (E) Etchegoyen y la Sra. Ana de Medio, miembro del Comité Central del CMI. Contó además con los testimonios de Bella Friszman, vicepresidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH);  Rev. Rodolfo Reinich, del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH); Nora Cortiñas, vicepresidente de la Asociación Madres de Plaza de Mayo; Dr. Gastón Chiller, secretario ejecutivo del Centro de Estudios Legales y Sociales; y Adolfo Pérez Esquivel, del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ).

Share

About the Author

Ianina Lois contributor

Leave a Reply