Historia

El refugio bajo las dictaduras del Cono Sur

En el mes de octubre de 1973, CAREF inicio su trabajo, bajo la iniciativa de un grupo de pastores de diferentes iglesias evangélicas quienes salieron en apoyo de las personas que huían de Chile, luego del derrocamiento del gobierno de  Salvador Allende por los militares de ese país.

Los refugiados llegaban a Mendoza, localidad de la frontera con Chile y desde allí se dirigían a Buenos Aires a buscar ayuda. CAREF organizó muy pronto este acompañamiento y durante varios años, ayudó a insertarse a los chilenos que pudieron permanecer en la Argentina y también ayudó a aquellos que debieron partir de la Argentina hacia otros países.

A los pocos años de iniciado el trabajo, el mismo ya sufría amenazas, las dictaduras se habían extendido por América Latina y Argentina en 1976 vio también interrumpida su corta vida democrática iniciada en el año 73. Este contexto no fue propicio para la residencia de los refugiados y por ende tampoco para la vida de las instituciones que se abocaban a la defensa y acompañamiento de los mismos.

Un número importante de integrantes de esta primera comisión, se vieron forzados a salir de la Argentina, al igual que lo habían hecho los chilenos y los uruguayos. Aún dentro de este contexto el CAREF continuó su trabajo, ya que a esos momentos contaba con el apoyo y cooperación del ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados) y especialmente del CMI (Consejo Mundial de Iglesias).

Al mismo tiempo, en 1979, la institución albergó a familias de Laos, Camboya, y Vietnam a quienes el gobierno del general Videla les había ofrecido refugio como manera de lavar su imagen mundial respecto de los derechos humanos.

Años después, y por la experiencia adquirida en la recepción y acompañamiento de miles de personas, CAREF recibió a los retornados argentinos del exilio, y acompañó a los chilenos y a los uruguayos en su proceso de retorno a sus respectivos países.

En medio de este proceso, en el año 1989, a seis años de democracia en la Argentina y el restablecimiento de la misma en casi todo el continente latinoamericano, CAREF inició una nueva etapa de articulación con las instituciones ecuménicas de América del Sur, con la finalidad de abordar el problema de las migraciones y los refugiados como un problema mayor, cuyas consecuencias se presentaban de distinta manera en cada uno de los países, pero que estaban totalmente relacionados. Nace así la Red Ecuménica para Refugiados, Migrantes y Desplazados de América Latina.

Las organizaciones que conforman la RED  así como la participación del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), y el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) fueron facilitando el tratamiento por parte de nuestras  iglesias y de la comunidad en general de la  problemática de los inmigrantes y refugiados como un problema de derecho.

 

La consolidación del neoliberalismo

En 1990 se inauguró una década de migraciones en grandes magnitudes. A medida que se había consolidado la continuidad democrática en el Cono Sur también se había afianzado un modelo económico neoliberal por el cual, en Argentina y mediante el Plan de Convertibilidad, $ 1 equivalía a U$S 1. Contribuiría a que miles de personas de los países limítrofes y del resto de Latinoamérica (principalmente desde Perú) migraran a Argentina para mejorar sus condiciones socioeconómicas y las de sus familias.

También llegaron en esos años solicitantes de refugio provenientes de otras regiones del mundo como Sri Lanka, Senegal, Liberia, Nigeria, Georgia, y Armenia. Esta vez no eran miles pero sí cientos y CAREF contribuyó especialmente al nacimiento de un Foro de Refugiados que los agrupaba.

Desde 1994, Argentina comenzó a recibir inmigrantes de Europa del Este y Asia Central, en particular rusos y ucranianos. El gobierno local otorgó al menos 8 mil visas que incluían un permiso para trabajar y residencia temporaria por un año y CAREF trabajó con ellos en la asistencia, asesoramiento y enseñanza del idioma.

 

La profundización de la crisis argentina y la xenofobia

Con el recrudecimiento de la crisis económica Argentina, hacia 1998, los inmigrantes se convirtieron en el chivo expiatorio que explicaba el desempleo y la baja de salarios. Los ataques racistas y xenófobos hacia los inmigrantes, en particular los latinoamericanos, eran moneda corriente.

Por ello CAREF profundizó sus vínculos con otras instituciones y realizó un seguimiento de las sucesivas gestiones nacionales con el objetivo de concretar la sanción de una nueva ley que garantice los derechos de los inmigrantes. También se motivó la discusión en otros ámbitos de las iglesias y se intensificó la participación en redes nacionales e internacionales.

CAREF ha visto durante estos años ampliar sus mandatos y objetivos, interactuar con otros actores y definir acciones concretas frente a los problemas de los inmigrantes y refugiados, y es el único proyecto a través del cual las iglesias evangélicas históricas de la Argentina actúan en favor de los desarraigados.

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